Port de Ses Caletes

Port de Ses Caletes, uno de los rincones más solitarios de la isla.

Port de Ses Caletes mide 60 metros de largo y 10 de ancho y está cubierta de grandes rocas donde los pocos bañistas que se acercan hasta esta cala practican el nudismo.

Llama la atención que sea una de las playas más desiertas de toda la isla, a pesar de la facilidad de su acceso en coche. Suelen ser las calas más recónditas las que no reciben turistas ni en temporada alta.

La cala está dividida en dos áreas diferentes, y es una zona muy cerrada que está protegida del viento y del oleaje. Por esto último, a pesar de que la parte exterior no es muy cómoda con las rocas, es una playa perfecta para darse un baño.

También son muchos los pescadores de la isla que se acercan aquí para aprovechar este espacio tan protegido. Sus casetas varadero están casi en el mar, tocando el agua. La zona es una puerto natural en el que se puede ver cómo llegan y se van barcas a lo largo de toda la jornada.

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En la parte izquierda de la cala hay unas rocas elevadas unos 10 metros por encima del mar. Los más atrevidos se lanzan desde aquí con divertidos saltos. Eso sí, siempre hay que asegurarse de la profundidad del mar en la zona en la que se va a saltar.

¿Cómo llegar?

Está situada a 8 kilómetros de Sant Joan, por lo que hay que ir por la carretera que une este pueblo con Sant Vicent. Antes de llegar a Sant Vicent hay que coger la calle que va a las pistas deportivas que están a la izquierda. Siguiendo hacia la iglesia hay que pasar las primeras salidas hasta que coge la que va al restaurante Casa Luna. Por la carretera asfaltada de curvas se llega hasta la playa.

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